El concepto del riesgo en la inversión

By | 4 mayo, 2015

Probablemente el mayor freno que encuentra una persona a la hora de canalizar una parte de su ahorro hacia los activos financieros o vehículos de inversión que invierten en ellos, como son los fondos de inversión o de pensiones, es el concepto del riesgo.  Todo el mundo parece estar de acuerdo en que el riesgo es quizá el aspecto de mayor importancia para las personas a la hora de realizar sus inversiones.

DGlodowska © Creative Commons

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Pero siendo esta una cuestión clave parece existir una indefinición de cómo definir lo qué es el riesgo.  Básicamente el riesgo puede ser identificado con diferentes ideas.  Algunos ejemplos que podemos encontrar son:

  • Obtención de pérdidas, quizá la acepción más aceptada y extendida en los clientes de bancos y firmas de inversión.
  • Puede ser también la desviación o variabilidad de los resultados obtenidos. Este aspecto cobra una importancia máxima entre los denominados profesionales de la inversión.  En este caso el riesgo se identifica con un cálculo estadística como es el de la volatilidad calculada a través de la desviación típica.
  • Otro aspecto a considerar es la de identificar riesgo como la obtención de una rentabilidad inferior a la del mercado o por debajo de activos, carteras o vehículos semejantes. Es un concepto que por parte de los asesores y comerciales de la inversión tiene también una importancia destacable.
  • Otro concepto, como no, es el grado de exposición de la cartera a los mercados financieros, esta acepción se correspondería con la visión de los gestores de carteras. En este caso el concepto duración, para el caso de las carteras de renta fija, y beta, en renta variable, se aproximan a la cuantificación del mismo

Son todos conceptos ampliamente estudiados en universidades y escuelas de negocios.  Pero si me permiten y como manifestaba en mi artículo previo (Las claves de la inversión), para aquellas personas que asesoran de forma íntegra a una persona o una familia, riesgo coincide con la idea de no poder obtener los objetivos deseados.

Samuel Zeller © Creative Commons

Samuel Zeller © Creative Commons

El riesgo es afortunadamente gestionable, pues puede ampliarse, disminuirse incluso neutralizarlo a través de técnicas de cobertura. Es también diversificable, algo que permite reducir el mismo, si bien no desaparece en ningún momento de la cartera (concepto de riesgo sistémico).  Por otra parte no debe olvidar nunca que a mayor rentabilidad mayor riesgo y a la inversa a menor riesgo menor rentabilidad.

El riesgo es indudablemente el precio que hay que pagar por la inversión, concretamente por la obtención de una determinada rentabilidad.  A la hora de controlar el riesgo sería bueno que con su asesor tratara estas tres cuestiones básicas:

  • Cuál es el nivel de adecuación de nuestra cartera a los horizontes temporales de los objetivos definidos
  • Control de la liquidez de las inversiones
  • Grado de diversificación de la cartera

 

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About Miguel Ángel Bernal

Licenciado en Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, tiene además diferentes cursos especializados en Finanzas. Ha sido Gestor de inversiones en compañías de seguros y gestoras de fondos de inversión y gestiones. Actualmente consultor independiente para temas de inversión y planificación patrimonial de grandes fortunas. Es coordinador del Departamento de Investigación del IEB, además de profesor y tutor académico de este centro. Profesor colaborador del instituto BME, FEF, CEU e IFA. Asesora a empresas sobre comunicación financiera a través de Evercom. Miembro del Instituto de Analistas Financieros Españoles.

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