El mystery shopping muestra a la CNMV la necesidad de una correcta implantación de MiFidII

By | 28 marzo, 2017

Un ciudadano llega a una sucursal bancaria a pedir información sobre los distintos productos y oportunidades de inversión que tiene a su alcance. ¿Su nombre? Juan Carlos, María, Alfonso o Luisa. ¿Su oficio? Carpintero, empresaria, cocinero o enfermera. ¿Su verdadero oficio? Espía. Espía de la CNMV. Mystery shopper para ser más concretos. Un examinador que se hace pasar por cualquiera para testar que en el banco se ponen los intereses por delante de los de la propia entidad.2

A falta de apenas unos meses para la llegada de MiFIDII, la CNMV aún no se ha pronunciado sobre cómo llevará a cabo la transposición de una norma que busca proteger al inversor a través de distintos mecanismos, entre ellos, elevar el nivel de los profesionales que se dirigen a ellos. Así, una de las exigencias de ESMA es la cualificación para todos los profesionales sin excepción, y la formación continua para renovar dicha cualificación distinguiendo además entre aquellos que asesoran y los que simplemente informan.

Si la CNMV tenía alguna duda sobre si en nuestro país estábamos preparados para el desembarco de MiFIDII, gracias a su primer experimento de mystery shopping las cosas han quedado bastante claras. Los resultados indican que existen “algunas debilidades en las prácticas de comercialización de productos de inversión en la fase de contactos iniciales de los clientes con la entidad” y que “en ocasiones se presta un verdadero servicio de asesoramiento sin que el cliente lo advierta con claridad y sin que las propias entidades lo clasifiquen o lo reconozcan como tal, y, en consecuencia, apliquen las reglas propias del mismo”. Esto es algo que va absolutamente en contra del espíritu de MiFIDII. Una norma que busca la calidad del servicio y, sobre todo, la transparencia.

A partir de 2018 esta práctica estará prohibida ya que es muy perjudicial para el inversor, pues hace que cuando va a pedir información se le asesore de forma encubierta por profesionales que pueden no tener un conocimiento certificado. Junto a ésto, se da la situación de que al inversor se le ofrezcan sólo productos propios. Los mystery shoppers han constatado incluso, que en algunos casos en vez de ofrecer los Documentos Fundamentales para el Inversor (DFI), los profesionales les entregaban fichas comerciales.1

Desde EFPA España aplaudimos la iniciativa de mystery shopping de la CNMV, que se viene realizando desde hace tiempo en muchos otros países, porque sus resultados permitirán al regulador abrir los ojos sobre la situación real del sector y la desprotección del inversor. Estos resultados legitiman a la CNMV y le ofrecen una gran oportunidad para hacer una transposición valiente de MiFID II que respete el espíritu de la norma, que no es otro que proteger al inversor final. De esta forma, cuando de verdad entren Juan Carlos, María, Alfonso o Luisa en una sucursal bancaria, sepan que pueden estar tranquilos y que se velará por sus intereses.

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