Monthly Archives: enero 2018

Ni secular stagnation ni eternal goldilocks. Una reflación moderada y controlada de la economía global

  El fuerte impulso positivo de la economía global desde hace ya más de año y medio ha venido a quitar la razón a los que defendían la visión de que el mundo se encontraba atascado en un período largo de bajo crecimiento económico (secular stagnation): una gran mayoría de países está creciendo a tasas que superan sus respectivos crecimientos potenciales, el comercio internacional se encuentra también en buena forma y ahora mismo es difícil encontrar ejemplos de economías (siempre hay alguna) que estén pasando por una situación realmente negativa.

Dejada atrás la tesis del secular stagnation, lo que se ha puesto de moda en los últimos meses es el denominado escenario goldilocks: dicho informalmente, lo que en estos momentos descuentan los mercados financieros es un mundo que logra crecer a tasas mucho más positivas de lo que se esperaba y que, además, lo hace sin generar (ni ahora ni nunca) ningún tipo de presión inflacionista (las sorpresas negativas en inflación subyacente en EEUU durante buena parte de 2017, aunque debidas en buena parte a factores temporales, han jugado sin duda un papel crucial a la hora de generar la sensación de que vivimos en un mundo en el que la inflación ni está ni se la espera).

Así las cosas, parecería que el escenario para los activos de riesgo continúa siendo inmejorable: los precios de estos activos suben no sólo para reflejar las buenas perspectivas macro, sino que, además, suben aún más porque los tipos de interés a largo permanecen en niveles muy deprimidos (lo que, obviamente, sesga la baja las tasas de descuento que se usan para valorar la renta variable, los bonos corporativos y los activos emergentes en general, incluidos los denominados en divisa local).

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En nuestra opinión, el mercado fue miope al poner en precio con una probabilidad del 100% un escenario de secular stagnation y es miope ahora también cuando da una probabilidad parecida a lo que podríamos llamar un escenario de eternal goldilocks. Para cualquiera que lo quiera ver, la consecuencia de que llevemos ya bastante tiempo viendo crecimientos por encima del potencial es que muchos países han logrado reducciones muy significativas en los niveles de capacidad ociosa (algunas de las principales economías del planeta están ya, de hecho, en output gaps completamente cerrados o, incluso, positivos). ¿Qué significa eso? Que el factor trabajo está dejando de ser abundante para volver a convertirse en escaso. ¿Y entonces? Pues que, a no ser que queramos matar el principio básico de escasez sobre el que se sustenta todo el conocimiento económico (y el sentido común), lo más probable es que un factor más escaso tiende a volverse más caro. Por tanto, lo razonable mirando hacia adelante es esperar presiones crecientes tanto en salarios como en precios. Dicho coloquialmente, la denostada Curva de Phillips ha podido estar dormida, pero desde luego no está muerta.

Nuestro escenario central continúa siendo uno en el que los bancos centrales, de manera tranquila, permiten una normalización progresiva de sus respectivas políticas monetarias, dando lugar a una reflación moderada y controlada de la economía global. Esto significa que los tipos nominales de largo plazo deberían ir subiendo (y hacerlo más pronto que tarde) para reflejar dos elementos. Por un lado, una inflación progresivamente más alta; por otro, la necesidad de promover también una cierta senda alcista para los tipos reales (quien cree que esto no se va a producir estaría defendiendo un escenario en que la política monetaria permanece laxa para siempre, algo que en principio no casa muy bien con lo dicho antes sobre una economía global que crece por encima del potencial, en la que los niveles de capacidad ociosa están en franca retirada y en la que empieza a ver cada vez más signos, los últimos PMIs son un buen ejemplo, de que la demanda agregada comienza a crecer por encima de la oferta).

Sin embargo, hay algo que empieza a no encajar y que podría dar lugar a un escenario aún más inflacionista del que nosotros estamos esperando: las condiciones financieras (y en particular los tipos de interés a largo plazo) continúan sin adaptarse a la fortaleza de la economía global y se han vuelto por esa razón excesivamente laxas. Si a esto unimos unas políticas fiscales que, de forma cada vez más clara se están volviendo expansivas en un buen número de países, no es difícil concluir que los riesgos de recalentamiento económico están aumentando. Aunque ahora parezca un poco lejano (incluso extraño) hablar de esto, lo cierto es que en nuestra opinión se podría estar comenzando a gestar un escenario en que la inflación puede acabar superando claramente los objetivos de estabilidad de precios de las diferentes autoridades monetarias.

En el caso de EEUU, y pese a que el mercado está decidiendo (de momento) pasarlos por alto, los riesgos de recalentamiento económico comienzan a ser significativos: la economía viene dando muestras de aceleración y crece muy por encima del potencial; ya no existe capacidad ociosa; su divisa está débil; y, por si todo lo anterior no fuera suficiente, se acaba de aprobar una rebaja impositiva que, al menos a corto plazo, supondrá un impulso adicional para el crecimiento de la demanda agregada. Así las cosas, creemos muy probable que lo que han sido sorpresas negativas en inflación a lo largo de 2017 se transformen en sorpresas positivas en la primera parte del año que ahora comienza.

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En el Área Euro, creemos que la sorpresa puede venir por un cambio claro de actitud por parte del BCE. Con la economía acelerando y creciendo el doble del potencial, con el paro reduciéndose de forma muy rápida y con alguna de las principales economías de la zona ya en output gaps positivos, la política monetaria se está demostrando ya como demasiado laxa. Teniendo esto en cuenta, esperamos un cambio progresivo (pero significativo) del forward guidance del BCE durante la primera mitad de 2018.

Que en un contexto económico como el descrito hasta aquí las curvas de tipos se hayan venido aplanando en lugar de repuntar no sólo es absurdo, sino que además es potencialmente contraproducente. ¿Por qué? Porque, pese a los tímidos pasos hacia la normalización de política monetaria en países como EEUU, las condiciones financieras no sólo no han tendido a tensionarse, sino que, al contrario, se han vuelto más laxas. La consecuencia de este movimiento tan poco basado en fundamentos no es otra que un aumento de los riesgos de recalentamiento económico, cuya consecuencia última serían unas de tasas de inflación claramente por encima de los objetivos de los bancos centrales. No es difícil ver que en este escenario pasarían probablemente dos cosas. La primera, que los tipos a largo plazo tenderían a repuntar de forma muy significativa y quizás demasiado abrupta. La segunda, que los bancos centrales se verían obligados a subir los tipos de interés de forma mucho más rápida (y hasta niveles de llegada más elevados) de lo que ahora se está descontando.

 

Balance fondos Gesconsult 2017

Recién estrenado 2018, creemos oportuno hacer balance de 2017. Queremos destacar, en primer lugar, la rentabilidad alcanzada de nuestros fondos, batiendo cada uno de ellos a sus respectivos índices de referencia, y su buen posicionamiento en diferentes rankings a cierre de 2017.

  • Gesconsult Renta Variable FI, fondo 5 estrellas Morningstar, ocupa el 2º puesto en ranking de Expansion.
  • Gesconsult León Valores FI, fondo 5 estrellas Morningstar, ocupa el 3º puesto en ranking de Expansion.
  • Gesconsult Renta Fija Flexible FI, fondo 3 estrellas Morningstar, ocupa el 5º puesto en ranking de Expansion.
  • Gesconsult Corto Plazo FI, fondo 5 estrellas Morningsar, ocupa el 2º puesto en ranking de Expansion, por detrás de Evo Fondo Inteligente Renta Fija Corto Plazo, un producto de EVO Banco que gestionamos nosotros.

En el ranking de Expansion, cuatro de nuestros cinco fondos se encuentran en el top ten de su categoría.

Contamos con tres fondos con la máxima calificación que otorga Morningstar: Gesconsult Renta Variable B FI, Gesconsult León Valores B FI y Gesconsult Corto Plazo FI.

En cuanto a la evolución en Patrimonio, destaca la exponencial evolución en 2017, habiéndose incrementado un 84,5%.

Creemos que ha sido un buen año para nuestra firma y no queremos dejar de celebrarlo. Arrancamos el nuevo año cargados de ilusión.

BALANCE FONDOS GESCONSULT 2017

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Llegó MiFID II… ¿y ahora qué?

La nueva regulación comunitaria MiFID II, que persigue la protección máxima del cliente a través de una transparencia absoluta en el servicio de asesoramiento, entró en vigor el pasado 3 de enero, por lo que ya está implantada de forma oficial. Es cierto que, a lo largo de los próximos meses, viviremos un periodo de transitoriedad para adaptar la directiva al completo a la legislación nacional. No obstante, la nueva regulación europea es ya es una realidad para todos los players del sector, que ya están actuando (o deberían hacerlo) teniendo en cuenta los nuevos parámetros que marca la directiva.1

En el ámbito de la formación, creo que es justo alabar el esfuerzo encomiable de todo el sector, tanto por la parte de las entidades y sus profesionales, como por parte de la propia CNMV, que ha trabajado duro para asegurar que, en este nuevo escenario, la preparación de los asesores será la adecuada a la hora de sentarse con un cliente. Desde EFPA España nos sentimos muy reconfortados por la apuesta de tantos profesionales, muchos desde hace ya años, que apostaron por nuestra asociación para certificar sus conocimientos. Hemos cerrado 2017 con más de 25.000 asesores certificados, tras crecer un 85% a lo largo de todo el año, lo que nos ha convertido en la asociación más numerosa del sector en toda Europa. Son unas cifras que ponen de manifiesto el interés del sector por nuestro modelo a la hora de certificar las capacidades de los profesionales que desarrollan labores de provisión de información y de los que ofrecen servicios de asesoramiento a clientes. Pero sobre todo es un claro ejemplo del esfuerzo y compromiso de una mayoría de profesionales del sector por la formación de alto nivel, el seguimiento continuo y actualización de los contenidos, así como el cumplimiento escrupuloso de un código ético.

¿Pero qué va a ocurrir a partir de ahora? ¿Cuáles son los nuevos retos para el sector del asesoramiento? Es evidente que nos encontramos ante un verdadero cambio en el modelo de asesoramiento, ante esos cambios normativos derivados de la puesta en marcha de MiFID II. Lo primero por la generalización de ese esfuerzo de autorregulación de los asesores, para seguir actualizando sus conocimientos, en pos de un mejor servicio al cliente. Precisamente, el valor añadido en el servicio del sector, es una clave para dignificar la profesión y, sin duda, la formación adecuada será el mejor pasaporte para alcanzarlo. Con MiFID II, los clientes, tanto si pagan de forma explícita como si no lo hacen, tendrán que percibir el valor adicional aportado, ya que la competencia será cada vez más fuerte, un proceso complicado pero que redundará en esa mayor transparencia que persigue el espíritu de la normativa desde su nacimiento.2

MiFID II nos ha brindado una oportunidad inmejorable para mejorar aquellos procedimientos que se habían generalizado en el sector. La excusa perfecta para dar un salto de calidad en el servicio al cliente, que redundará en una mejora de la salud general del sector financiero. Estoy convencida de que nos encontramos ante una oportunidad de oro y de que no la vamos a desaprovechar.

Japón: sin señales de normalización de la política monetaria prevista para 2018

 El pasado 21/12, en su última reunión de 2017, el Banco de Japón (BoJ) mantuvo sin cambios su política monetaria. Se renovó el programa de compra de activos, establecido en 80 trillones de yenes por año, así como su objetivo de tipos de interés a corto plazo en -0.1% y de las rentabilidades de los bonos de gobierno a 10 años alrededor del 0%. La decisión tuvo 8 votos a favor y sólo 1 en contra. Fue de nuevo Goushi Kataoka quién se opuso a la decisión de mantener el objetivo de los tipos de interés de la deuda del gobierno, alegando que el sistema actual es insuficiente y que sería necesario una reducción del objetivo del tipo a 10 años para llevar la inflación de nuevo hasta el 2% en 2019.

En la conferencia de prensa, Haruhiko Kuroda se mostró cauteloso. El gobernador quería volver a sus comentarios hechos en noviembre, insistiendo en la necesidad de mantener “pacientemente” la política actual. Es cierto que la situación económica es más favorable, pero la inflación está lejos del objetivo del 2% y las expectativas siguen siendo muy bajas. Recordemos que en noviembre, junto con los demás miembros del Comité, el Sr. Kuroda expresó su preocupación por los efectos de la flexibilización monetaria prolongada en los márgenes de los bancos, que suscitaba dudas sobre una posible “salida anticipada” de la política monetaria del BoJ.3

Las expectativas de una normalización de la política monetaria del Banco de Japón deberían aumentar aún más en 2018 si continúa la tendencia actual de crecimiento. Sin embargo, no esperamos cambios importantes en 2018 o incluso más adelante. Los únicos factores que pueden inclinar la balanza hacia la normalización son el peso excesivo del BoJ en los mercados de valores y el impacto de un posible aumento de los tipos de interés en los márgenes de beneficios de los bancos. Sin embargo, estos elementos no son, por el momento, la principal preocupación del BoJ.

El BoJ supervisará aún más, si cabe, la trayectoria del yen, las expectativas de inflación que todavía siguen demasiado bajas y los salarios, que luchan por acelerarse de manera significativa.

En cualquier caso, no se decidirá nada antes del nombramiento del nuevo Gobernador en abril de 2018. Las pautas de política económica del primer ministro Shinzo Abe dejan pensar que nombrará a un “pesimista” para ayudarle a llevar a cabo bien su programa de estímulo de gran amplitud prometido tras su elección hace solo cinco años.

 

Burbujas económicas

En estos días se está hablando mucho acerca de las burbujas económicas, y de las consecuencias que pueden tener para una economía. Recientemente hemos sufrido como la explosión de una burbuja económica en un determinado activo ha tenido unas consecuencias muy graves para la economía.

Tenemos que remontarnos a los principios del año 1600 para hablar de la primera burbuja económica estudiada y datada cronológicamente (aunque no se descarta que haya habido alguna anterior). Esta fue la llamada Tulipomanía. El activo cuyo precio se incrementó de manera disparatada (rozando lo absurdo) eran los tulipanes. Un bulbo de tulipán en el año 1620 llego a valer lo mismo que una casa señorial a las orillas de los canales de Amsterdam. Finalmente el mercado de tulipanes cayo por la oferta y la demanda, provocando unas consecuencias terribles para Holanda y gran parte de Europa. 2

Las burbujas surgen por el incremento de precios de determinados activos sin una razón aparente, más allá de una excesiva demanda. Eso provoca un efecto llamada a ahorradores e inversores que entran en ese mercado para aprovechar unas alzas que aparentemente no tienen fin. Aquellos operadores que se centran en ese mercado intentan justificar las alzas en base a criterios económicos que finalmente no logran consolidarse.

En el mundo se han vivido varias burbujas, siendo las más conocidas la bursátil de los años 20 (con unas consecuencias catastróficas por todos conocidos), la burbuja de las punto com de principios de 2000 y más recientemente el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que derivó en una de las peores crisis económicas que aun hoy estamos sufriendo.

¿Y porque hablar de burbujas ahora? Una de las principales causa de las burbujas económicas se da en momentos en los que los ahorradores en inversores perciben que su dinero pierde valor, lo que les hace buscar alternativas de inversión derivadas del dinero barato. En el inicio de la burbuja inmobiliaria unos tipos de interés relativamente bajos respecto a años anteriores sumados a una percepción de que la vivienda no bajaba de valor provocaron un pinchazo de grandes dimensiones y con consecuencias gravísimas para la economía.

Actualmente nos encontramos en esa situación, con unos tipos de interés anormalmente bajos derivados de una baja inflación sistémica. Los precios tienen al alza pero sin excesiva fuerza, y esto deriva en que los inversores busquen diferentes alternativas, lo que les puede llevar a caer de lleno en una de dichas burbujas si no se anda con cuidado.

Es evidente que al hablar de burbuja tenemos que referirnos irremediablemente a las criptodivisas. Nos encontramos con un activo cuyo valor se ha incrementado de una manera excesiva sin una razón aparente. A pesar de la excelente tecnología que lo respalda todavía no se ha puesto en práctica como medio de pago contrastado, y no se conoce con exactitud qué valor de referencia puede tener. Desgraciadamente nos encontramos en una situación más cercana a los tulipanes que a los inmuebles, por la intangibilidad del producto. 3

También se habla de que podemos volver a caer en una burbuja inmobiliaria, si bien este supuesto es más lejano. El mercado ha puesto en precio los activos y ha diferenciado claramente diferentes zonas y lugares. Ahora no todo vale en el mercado inmobiliario.         

Mucho se habla de si nos encontramos también en una burbuja bursátil. Aquí podríamos pensarlo si hacemos referencia al mercado americano, pero es cierto que a pesar de sumar máximos año tras año, los resultados empresariales van mejorando, y en bolsas como la europea aún queda recorrido.

Terminare con una reflexión. La historia nos ha demostrado que siempre va a haber burbujas y tarde o temprano pinchan. La manera de que nos afecten lo menos posible siempre debe ser una correcta planificación y diversificación. Aprovechar las nuevas oportunidades de mercado de una manera racional y nunca apalancarse en un activo cuyo precio parece que nunca va a corregir, porque al final corregirá (aunque no sepamos a que nivel ni cuando lo hará)