Author Archives: Andrea Carreras-Candi

About Andrea Carreras-Candi

Licenciada en Administración y Dirección de empresas por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En la actualidad es Directora de Efpa España puesto que ocupa desde el año 2003.

Los servicios financieros tras MiFID II

A falta de la transposición definitiva, las grandes entidades financieras han avanzado mucho en la adaptación de sus modelos a la nueva norma MiFID II, que nace con la intención de poner al cliente en el centro de la actividad financiera. Ya hemos comentado en varias ocasiones que el sector todavía tiene mucho camino por andar. Y es que, con la llegada de la nueva normativa, el panorama ha cambiado radicalmente para los asesores financieros: se enfrentan a un verdadero reto, pero a su vez a una gran oportunidad.

Cuando hablamos de retos nos referimos a que la nueva regulación conlleva ciertas exigencias: los asesores deben acreditar un nivel de cualificación certificado oficialmente que acrediten sus aptitudes- así como una experiencia determinada en el sector financiero.

MiFID II ha puesto en valor el asesoramiento. Es muy importante que el asesor eduque debidamente al cliente y que le informe debidamente sobre cuál es el valor que le está aportando por la prestación de su servicio. El asesor debe ser un profesional bien formado y suficientemente preparado para que el inversor tenga una barrera protectora frente a los mercados. Estas exigencias de capacitación profesional resultan especialmente necesarias en un sector en el que cada día aparecen nuevos productos y servicios y que está sujeto a permanentes transformaciones regulatorias, tecnológicas y de la demanda. Por todo ello, MiFID II marca un antes y un después en la relación entre entidades, profesionales y clientes.2

La formación continuada, el estricto cumplimiento de unos requisitos éticos, y la alineación con los objetivos del cliente, a través del conocimiento exhaustivo de su perfil, son tres cuestiones que MiFID II debe todavía reforzar. En los últimos años, se ha realizado un gran esfuerzo y ahora es el momento de recoger los frutos y aplicar los buenos hábitos aprendidos. La confianza del ahorrador está en juego y no podemos desaprovechar una oportunidad única para dejar atrás prácticas del pasado que pronto quedarán desterradas.

En este escenario, los servicios financieros tras MiFID II deben llevar implícitas unas prácticas intachables de los profesionales. Nuestra experiencia de las dos últimas décadas en EFPA nos lleva a afirmar que el asesor debe reciclase de una forma continuada. Ese, junto con el conocimiento del perfil de inversión, marcará la hoja de ruta para ofrecer un servicio óptimo y de calidad al cliente.

Otro de los grandes desafíos que plantea la nueva normativa para el asesoramiento financiero es la digitalización y en especial el papel que están jugando los robots en el mundo de las finanzas. Las Fintech han revolucionado la industria financiera y son sin duda una ayuda innegable y un aliado del asesor financiero. Sin embargo, hay cuestiones, como la gestión de las emociones del inversor, la definición de un perfil adecuado a las necesidades del inversor o el tiempo de dedicación a las que difícilmente un robot podrá llegar.

Hablar de MiFID II es hablar también de una oportunidad sin precedentes para la profesionalización del asesor, la estandarización de los conocimientos que implica ser asesor financiero y el respeto hacia una profesión que no puede desempeñar cualquiera, como ha ocurrido hasta ahora.

No duden que la formación continua será el salvoconducto adecuado para una nueva era en el asesoramiento financiero.

Más mujeres en las finanzas

Un año más, con motivo del Día Internacional de la Mujer, EFPA España ha presentado las principales conclusiones de su encuesta sobre el rol de la mujer en las finanzas familiares.

En esta su quinta edición, se ha vuelto a poner de manifiesto que las mujeres gestionamos el patrimonio familiar de manera diferente: somos más prudentes, reflexivas, pensamos en el largo plazo y, además, tenemos menos propensión a tomar decisiones arriesgadas.

Entre las conclusiones más destacadas destaca el hecho de que el porcentaje de asesores que otorga a la mujer un papel protagonista en la toma de decisiones sobre finanzas en el núcleo familiar vuelve a crecer en 2018 y se sitúa en el 56% (ocho puntos por encima que hace dos años), mientras que solo el 15% delegan sus decisiones a este respecto. Pero ¿por qué se mantienen al margen o confían a los hombres estas decisiones? El 37% de los consultados cree que se debe a un claro desinterés por las finanzas, el 27% lo atribuye al desconocimiento o la falta de cultura financiera y el 20% restante cree que las mujeres, por lo general, siguen viendo las finanzas como un mundo dominado por los hombres.

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Un año más las cifras son abrumadoras: la educación de los hijos se mantiene en el pódium como el principal quebradero de cabeza de las mujeres en materia financiera (40%), por delante de la búsqueda de una independencia financiera personal (21%). Sólo el 18% apuntan a la compra de una vivienda, que se sitúa en tercera posición, por delante del ahorro para la jubilación, que solo es señalado por el 12% de los consultados.

Otro aspecto digno de mención es el hecho de que cada vez más asesores consideran que la mujer tiene un papel protagonista a la hora de tomar decisiones de inversión. Además, se confirma que las mujeres pueden ofrecer una visión menos visceral y más meditada.

Y es que a pesar de que se ha avanzado mucho en los últimos 30 años y que queda mucho camino por andar, las mujeres hemos cogido las riendas en la gestión del patrimonio familiar. El 42% de los asociados de EFPA España encuestados señala que, en los dos últimos años, ha aumentado considerablemente el número de mujeres que requieren los servicios de asesoramiento financiero profesional, frente al 56% que considera que se ha mantenido. Aunque hoy por hoy, el mundo financiero sigue dominado por los hombres, la presencia femenina va ganando notoriedad.

El gran reto de la educación financiera

La educación financiera sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la sociedad española. Las carencias en esta materia acarrean graves consecuencias no solo para la vida cotidiana de los ciudadanos sino también para la sostenibilidad del propio sistema económico. Desde EFPA España llevamos mucho tiempo impulsando el conocimiento y apelando al derecho de las personas a tener acceso a la educación financiera para gestionar adecuadamente su economía doméstica y tomar decisiones optimas de inversión, ahorro e incluso planificar una jubilación digna. El objetivo de la educación financiera no es convertir a nadie en un experto en finanzas, pero sí poner a su alcance las herramientas suficientes para conocer algunas pautas básicas de actuación a la hora de preservar su capital y obtener rentabilidad adecuada y a la hora de detectar cuando tiene que acudir a un asesor financiero cualificado, por ejemplo antes de invertir en determinados productos complejos y a la hora de tomar determinadas decisiones económicas de suma importancia. Sería oportuno que los ciudadanos comiencen a recibir estas competencias, entendidas como un conjunto de conocimientos y habilidades, desde temprana edad, en la propia escuela, como una asignatura más, o dentro de alguna de ellas, con el objetivo de inculcar en los niños, desde muy pequeños, el valor del dinero y la importancia del ahorro.2

Por ello, desde hace más de seis años EFPA España participa en el programa de Educación Financiera (EFEC) en Cataluña, junto a distintas entidades del sector y otras asociaciones de profesionales. Un programa pionero que prepara ya su sexta edición y acumula cerca de 15.000 talleres en más de 350 centros educativos de toda la región.

Pero además desde EFPA hemos desarrollado nuestro propio programa de Educación Financiera dirigido a colectivos y asociaciones profesionales, cuya cuarta edición está a punto de arrancar. En total, hemos formado a más de 3.000 profesionales de 130 colegios y asociaciones profesionales de diferentes ámbitos en doce comunidades autónomas, gracias a la colaboración de cerca de 400 asociados de EFPA España que, tras recibir una formación específica, han actuado como docentes de forma voluntaria. La cuarta edición de este programa arrancará con un claro objetivo: batir un nuevo récord y alcanzar acuerdos con ayuntamientos y otras administraciones públicas para la realización de más talleres.

Desde EFPA España estamos convencidos de que iniciativas de este tipo, acompañadas del cumplimiento de principios éticos por parte de todos los organismos y actores económicos sirvan para mitigar futuras crisis financieras y para proteger al cliente minorista.

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En materia de asesoramiento, se espera que la nueva regulación MiFID II, que ya está en marcha, brinde una mayor protección al inversor y consiga una real transparencia en los mercados financieros. Y es que en materia de educación financiera hace falta conciencia y compromiso por parte de todos los organismos y actores económicos.

Ante este escenario, y dado que las finanzas forman parte de la vida diaria de las personas, es el momento de apostar por inculcar la cultura del ahorro, el manejo del dinero y valores como la prudencia, la responsabilidad y el esfuerzo.

Llegó MiFID II… ¿y ahora qué?

La nueva regulación comunitaria MiFID II, que persigue la protección máxima del cliente a través de una transparencia absoluta en el servicio de asesoramiento, entró en vigor el pasado 3 de enero, por lo que ya está implantada de forma oficial. Es cierto que, a lo largo de los próximos meses, viviremos un periodo de transitoriedad para adaptar la directiva al completo a la legislación nacional. No obstante, la nueva regulación europea es ya es una realidad para todos los players del sector, que ya están actuando (o deberían hacerlo) teniendo en cuenta los nuevos parámetros que marca la directiva.1

En el ámbito de la formación, creo que es justo alabar el esfuerzo encomiable de todo el sector, tanto por la parte de las entidades y sus profesionales, como por parte de la propia CNMV, que ha trabajado duro para asegurar que, en este nuevo escenario, la preparación de los asesores será la adecuada a la hora de sentarse con un cliente. Desde EFPA España nos sentimos muy reconfortados por la apuesta de tantos profesionales, muchos desde hace ya años, que apostaron por nuestra asociación para certificar sus conocimientos. Hemos cerrado 2017 con más de 25.000 asesores certificados, tras crecer un 85% a lo largo de todo el año, lo que nos ha convertido en la asociación más numerosa del sector en toda Europa. Son unas cifras que ponen de manifiesto el interés del sector por nuestro modelo a la hora de certificar las capacidades de los profesionales que desarrollan labores de provisión de información y de los que ofrecen servicios de asesoramiento a clientes. Pero sobre todo es un claro ejemplo del esfuerzo y compromiso de una mayoría de profesionales del sector por la formación de alto nivel, el seguimiento continuo y actualización de los contenidos, así como el cumplimiento escrupuloso de un código ético.

¿Pero qué va a ocurrir a partir de ahora? ¿Cuáles son los nuevos retos para el sector del asesoramiento? Es evidente que nos encontramos ante un verdadero cambio en el modelo de asesoramiento, ante esos cambios normativos derivados de la puesta en marcha de MiFID II. Lo primero por la generalización de ese esfuerzo de autorregulación de los asesores, para seguir actualizando sus conocimientos, en pos de un mejor servicio al cliente. Precisamente, el valor añadido en el servicio del sector, es una clave para dignificar la profesión y, sin duda, la formación adecuada será el mejor pasaporte para alcanzarlo. Con MiFID II, los clientes, tanto si pagan de forma explícita como si no lo hacen, tendrán que percibir el valor adicional aportado, ya que la competencia será cada vez más fuerte, un proceso complicado pero que redundará en esa mayor transparencia que persigue el espíritu de la normativa desde su nacimiento.2

MiFID II nos ha brindado una oportunidad inmejorable para mejorar aquellos procedimientos que se habían generalizado en el sector. La excusa perfecta para dar un salto de calidad en el servicio al cliente, que redundará en una mejora de la salud general del sector financiero. Estoy convencida de que nos encontramos ante una oportunidad de oro y de que no la vamos a desaprovechar.

MiFID II y recoger los frutos del trabajo bien hecho

3,2,1…la cuenta atrás para la entrada en vigor de MiFID II ha comenzado. En enero de 2018 ya estará en marcha una normativa a nivel comunitario que pretende cambiar el paradigma de la regulación del asesoramiento financiero, para evitar algunas malas prácticas del pasado y buscar la máxima protección del cliente final. Ya estamos en la rampa de salida de lo que tiene que ser el inicio de un nuevo camino para el sector, donde la plena transparencia y la máxima confianza deberán ser los catalizadores de un cambio que sitúe al cliente en el centro del servicio.

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Toca trazar una nueva relación entre entidades, profesionales y clientes, donde prevalezca esa absoluta confianza y transparencia, la única forma de recuperar el tiempo perdido y dejar atrás prácticas poco recomendables. Solo así alcanzaremos el objetivo de contar con profesionales completamente cualificados, y que apuesten por una formación continua para obtener todos esos conocimientos adaptados para ofrecer el mejor servicio, según el perfil de inversión de un cliente que, además, cada vez cuenta con más información, mayor conciencia y, por ende, una mayor exigencia hacia la labor del responsable de planificar sus finanzas.

Lo cierto es que la cualificación es algo por lo que muchos se llevan preocupando desde hace mucho tiempo, asumiendo que es el verdadero pasaporte (probablemente el único) que asegura esa correcta labor de asesoramiento al cliente. Tanto profesionales por su cuenta, como entidades y otros actores fundamentales del sector vieron desde el principio esa necesidad y esa apuesta por la profesionalización del servicio. Son muchos años de intenso y silente trabajo para dignificar un sector al que algunos pusieron contra las cuerdas por su mala praxis.  2

Somos conscientes de los cambios a los que se enfrenta el sector. En el caso de EFPA, yo, como directora, no puedo más que expresar el más sincero agradecimiento a todas las entidades y los miles de profesionales que apostaron hace años ya, y que lo siguen haciendo ahora, por la excelencia y la formación continuada, para dar el mejor servicio al cliente. Desde el principio, nuestra apuesta por certificaciones siempre se ha caracterizado por la exigencia como principio irrenunciable para lograr asesoramiento de calidad. Esa formación continuada, el estricto cumplimiento de unos requisitos éticos, y la alineación con los objetivos del cliente, a través del conocimiento exhaustivo de su perfil, siguen siendo tres pilares sobre los que asentar nuestro modelo y que se verán reforzados con la entrada en vigor de MiFID II. Son muchos años de trabajo y ahora es el momento de recoger los frutos y aplicar los buenos hábitos aprendidos. La confianza del ahorrador está en juego y no podemos dar ni un paso atrás.

Un compromiso con la educación financiera

El compromiso por la educación financiera debe ser uno de los grandes ejes en lo que todos los actores involucrados en el sector financiero debemos poner un esfuerzo extra. Acabar con las malas prácticas destapadas durante la crisis también será más fácil con una mayor concienciación y un mayor conocimiento por parte de todos. En EFPA lo vimos claro desde hace tiempo y siempre apostamos por apoyar las iniciativas a este respecto, tanto en los niveles educativos más básicos, como en otros entornos más profesionalizados.1De este modo en EFPA estamos completamente alineados con el fomento de la cultura y la educación financiera en nuestro país y tratamos de ofrecer nuestro apoyo logístico, la experiencia y el conocimiento al servicio de todas aquellas iniciativas que se lleven a cabo. Así hemos hecho con el programa pionero de Educación Financiera en las Escuelas de Catalunya (EFEC) que, en su última edición, llegó a más de 20.000 alumnos de Cuarto de ESO. Pero también hemos puesto en marcha algunas iniciativas propias para el fomento de la cultura financiera entre todos los españoles, como el proyecto de educación financiera, cuya tercera edición acaba de arrancar. Se trata de una ambiciosa iniciativa en la que hemos puesto todo nuestro cariño y esfuerzo y que tenemos el placer de ver cómo no para de crecer cada año. Nuestro objetivo inicial no fue otro que involucrar a colegios y asociaciones profesionales para que sus  miembros obtuvieran unos conocimientos básicos a la hora de gestión de una forma óptima sus finanzas personales.

En todo este tiempo hemos podido formar a más de 850 profesionales de más de medio centenar de colegios y asociaciones profesionales. También nos sentimos muy orgullosos de la implicación de nuestros asociados puesto que más de 200 se han convertido en docentes voluntarios, certificados por nuestra asociación, que han recibido la formación necesaria para adquirir habilidades y poder impartir los conocimientos financieros en estos talleres. Las encuestas posteriores han puesto de manifiesto la satisfacción de todos los asistentes que reconocen como muy positivos este tipo de iniciativas, lo que demuestra que, cuando se ofrecen las herramientas adecuadas, la gente se muestra muy interesada por todos los temas relacionados con la educación financiera.

Sin duda, desde el ámbito del asesoramiento tenemos una gran responsabilidad y una oportunidad de oro para fomentar la cultura financiera. Se debe y se puede enseñar. Y de múltiples formas. Desde el mismo momento en el que nos sentamos enfrente de un cliente para ofrecer un servicio de asesoramiento, en los medios de comunicación, a través de las Redes Sociales.2En nuestro proyecto de educación financiera tratamos de enseñar principios básicos para poder realizar presupuestos, incluyendo las distintas maneras de planificar, vigilar y controlar el gasto personal, poner en práctica los conceptos aprendidos, planificar la jubilación y formar a los alumnos en el diseño e implementación de una cartera de valores. Pero además hemos incorporado un apartado relacionado con las Finanzas Socialmente Responsables, una de las grandes tendencias en el mundo de la inversión para las próximas décadas.

En el fomento de la cultura financiera estamos avanzando en la buena dirección. El camino por recorrer es largo pero si entidades, profesionales, organismos y administraciones públicas seguimos yendo de la mano, llegaremos a la meta. Toca no cejar en el empeño.

La CNMV, flexible y ambiciosa ante MiFID II

Tras una etapa de incertidumbre, con el nombramiento de Sebastián Albella, la CNMV se puso manos a la obra para encarar la inminente llegada de MiFID II. La transposición de la directiva europea no era tarea fácil ya que afectará de forma transversal a todo el sector y había muchos jugadores implicados que debían ser escuchados. Fruto de ese trabajo, el regulador acaba de publicar para consultas su Guía Técnica para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora, sobre cualificaciones profesionales. Desde EFPA España entendemos que esta guía garantiza la protección del inversor a través de un asesoramiento cualificado y transparente.1

Con buen criterio, el regulador apuesta por una vía flexible y proporcional, ya que no todas las entidades financieras están preparadas para la nueva regulación. Sin embargo, el nivel de exigencia en cuanto a las horas de formación, la obligación de que esta sea continua, así como el componente ético, coinciden con la visión de EFPA respecto a los estándares de formación que sin excepción deben tener los profesionales del sector. Además cabe destacar que de la Guía Técnica se desprende que la certificación independiente, como no puede ser de otra manera, es la que garantiza el pleno cumplimiento de los requisitos que exige el regulador.

Es por ello que desde nuestra asociación no podemos si no valorar positivamente la iniciativa de la CNMV que, a través de esta guía, busca garantizar que cada empleado preste sus servicios de forma adecuada mediante la evaluación de sus conocimientos y competencias para asegurar que estos cumplen un mínimo y que están debidamente actualizados. Valoramos positivamente la intención del regulador de llevar a cabo la transposición sin dejar a nadie atrás, pero sin rebajar el nivel de exigencia y calidad.

El mystery shopping muestra a la CNMV la necesidad de una correcta implantación de MiFidII

Un ciudadano llega a una sucursal bancaria a pedir información sobre los distintos productos y oportunidades de inversión que tiene a su alcance. ¿Su nombre? Juan Carlos, María, Alfonso o Luisa. ¿Su oficio? Carpintero, empresaria, cocinero o enfermera. ¿Su verdadero oficio? Espía. Espía de la CNMV. Mystery shopper para ser más concretos. Un examinador que se hace pasar por cualquiera para testar que en el banco se ponen los intereses por delante de los de la propia entidad.2

A falta de apenas unos meses para la llegada de MiFIDII, la CNMV aún no se ha pronunciado sobre cómo llevará a cabo la transposición de una norma que busca proteger al inversor a través de distintos mecanismos, entre ellos, elevar el nivel de los profesionales que se dirigen a ellos. Así, una de las exigencias de ESMA es la cualificación para todos los profesionales sin excepción, y la formación continua para renovar dicha cualificación distinguiendo además entre aquellos que asesoran y los que simplemente informan.

Si la CNMV tenía alguna duda sobre si en nuestro país estábamos preparados para el desembarco de MiFIDII, gracias a su primer experimento de mystery shopping las cosas han quedado bastante claras. Los resultados indican que existen “algunas debilidades en las prácticas de comercialización de productos de inversión en la fase de contactos iniciales de los clientes con la entidad” y que “en ocasiones se presta un verdadero servicio de asesoramiento sin que el cliente lo advierta con claridad y sin que las propias entidades lo clasifiquen o lo reconozcan como tal, y, en consecuencia, apliquen las reglas propias del mismo”. Esto es algo que va absolutamente en contra del espíritu de MiFIDII. Una norma que busca la calidad del servicio y, sobre todo, la transparencia.

A partir de 2018 esta práctica estará prohibida ya que es muy perjudicial para el inversor, pues hace que cuando va a pedir información se le asesore de forma encubierta por profesionales que pueden no tener un conocimiento certificado. Junto a ésto, se da la situación de que al inversor se le ofrezcan sólo productos propios. Los mystery shoppers han constatado incluso, que en algunos casos en vez de ofrecer los Documentos Fundamentales para el Inversor (DFI), los profesionales les entregaban fichas comerciales.1

Desde EFPA España aplaudimos la iniciativa de mystery shopping de la CNMV, que se viene realizando desde hace tiempo en muchos otros países, porque sus resultados permitirán al regulador abrir los ojos sobre la situación real del sector y la desprotección del inversor. Estos resultados legitiman a la CNMV y le ofrecen una gran oportunidad para hacer una transposición valiente de MiFID II que respete el espíritu de la norma, que no es otro que proteger al inversor final. De esta forma, cuando de verdad entren Juan Carlos, María, Alfonso o Luisa en una sucursal bancaria, sepan que pueden estar tranquilos y que se velará por sus intereses.

Cualificación y experiencia al servicio del cliente

La autoridad europea de mercados (ESMA) publicó hace varios meses el documento que recoge las directrices sobre conocimientos y competencias de los profesionales financieros. El siguiente paso corresponde a los reguladores nacionales, que ahora deben buscar la mejor fórmula de adaptar la normativa en cada país.

El documento de ESMA es una base para guiar los conocimientos y la experiencia que deberán atesorar todos los empleados y profesionales bancarios y financieros que, manteniendo trato directo con los clientes, les asesoren o les informen sobre productos de inversión y servicios auxiliares.1

Estamos por lo tanto ante un momento crucial para que el sector del asesoramiento dé un salto de calidad en España y se equipare al resto de países de su entorno. Las directrices de ESMA incluyen unas cualificaciones diferenciadas para los profesionales que asesoren a clientes (de mayor exigencia) y para los que ofrecen información renovada de forma periódica. Además, exigen una formación continuada e incluyen un requerimiento imperativo para renovar la cualificación profesional periódicamente, algo que resulta absolutamente necesario, a tenor de los cambios continuos que se producen en los mercados y el aluvión de servicios y productos que lanzan las entidades cada día.

En este sentido, una buena forma de asegurar la buena praxis en el asesoramiento, como sugiere la autoridad europea, pasa por las certificaciones externas. Lo cierto es que en España se están produciendo movimientos en los últimos meses. Muchas entidades y profesionales a nivel particular están apostando por esa forma de certificar sus conocimientos y aptitudes. De hecho, a lo largo del año pasado, en EFPA hemos notado un incremento del 50% en el número de profesionales presentados a las diferentes certificaciones profesionales de la asociación.2

Ante lo relevante de la nueva exigencia, hay países de nuestro entorno como Italia e Irlanda que han tomado la iniciativa de someter sus propuestas a la opinión del mercado mediante la convocatoria de una consulta pública. Es una medida más que razonable que sería conveniente que la CNMV contemplase.

Estamos ante una oportunidad de oro para cambiar el chip, desterrar prácticas del pasado y afrontar un nuevo escenario en el asesoramiento, con la plena proyección del cliente como objetivo prioritario. Es un esfuerzo por parte de todos que merecerá la pena. Seamos exigentes y exijámonos un elevado nivel de requisitos. Es una oportunidad que a lo mejor no vuelve a presentarse

Estamos preparados

En poco más de un año, entrará en vigor la regulación comunitaria MiFID II de la que tanto se está hablando desde hace tiempo y que, como ya hemos comentado en varias ocasiones, supondrá un cambio de 180º en la percepción que existe de la profesión de asesoramiento financiero en España y en la relación entre el profesional y sus clientes.

En EFPA acabamos de celebrar nuestro V congreso de asesoramiento, que este año se ha celebrado en Zaragoza, y desde la asociación volvemos con la sensación de que el sector está más concienciado, más preparado y más ilusionado que nunca con el nuevo estatus que adquirirá la profesión.

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Y es que hasta ahora la profesión de asesoramiento se ha movido en un limbo regulatorio. Al fin y al cabo, cabe recordar que España todavía es uno de los pocos países desarrollados donde no es necesario contar con una cualificación o experiencia mínima para sentarse delante de un cliente y ofrecerle información sobre productos o consejos de inversión. Y es una buena noticia que eso cambie en un futuro ya muy próximo.

Como directora de EFPA España, pienso en los más de 13.000 asesores financieros certificados por nuestra asociación que han hecho durante todos estos años un esfuerzo de autorregulación para certificar y ampliar sus conocimientos, con el objetivo final de poder ofrecer el mejor servicio al cliente. Esta es una profesión en constante transformación, al ritmo que marcan los mercados. Cada día nos enfrentamos a nuevos desafíos, a los diferentes cambios normativos que pueden afectar a la cartera del cliente y a la forma en la que puede preservar su patrimonio, así como a los nuevos productos que lanzan las entidades. Ahora todos estos profesionales que tomaron la delantera para ponerse al día, verán como ese esfuerzo mereció la pena.

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Por otro lado, desde EFPA también confiamos en que esta nueva etapa de la CNMV sea fructífera, ante todos los cambios regulatorios a nivel comunitario, que tendrán que hacerse efectivos en España. El desafío es importante, pero creo que todos los actores estamos concienciados para poner de nuestra parte para estar a la altura ante un nuevo escenario que se presenta prometedor.

La receta es muy sencilla. A más formación y mejor regulación, mayor protección al cliente. Y esa es la máxima que debe guiar nuestros pasos en los próximos años.