Author Archives: Andrea Carreras-Candi

About Andrea Carreras-Candi

Licenciada en Administración y Dirección de empresas por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En la actualidad es Directora de Efpa España puesto que ocupa desde el año 2003.

MiFID II y recoger los frutos del trabajo bien hecho

3,2,1…la cuenta atrás para la entrada en vigor de MiFID II ha comenzado. En enero de 2018 ya estará en marcha una normativa a nivel comunitario que pretende cambiar el paradigma de la regulación del asesoramiento financiero, para evitar algunas malas prácticas del pasado y buscar la máxima protección del cliente final. Ya estamos en la rampa de salida de lo que tiene que ser el inicio de un nuevo camino para el sector, donde la plena transparencia y la máxima confianza deberán ser los catalizadores de un cambio que sitúe al cliente en el centro del servicio.

1

Toca trazar una nueva relación entre entidades, profesionales y clientes, donde prevalezca esa absoluta confianza y transparencia, la única forma de recuperar el tiempo perdido y dejar atrás prácticas poco recomendables. Solo así alcanzaremos el objetivo de contar con profesionales completamente cualificados, y que apuesten por una formación continua para obtener todos esos conocimientos adaptados para ofrecer el mejor servicio, según el perfil de inversión de un cliente que, además, cada vez cuenta con más información, mayor conciencia y, por ende, una mayor exigencia hacia la labor del responsable de planificar sus finanzas.

Lo cierto es que la cualificación es algo por lo que muchos se llevan preocupando desde hace mucho tiempo, asumiendo que es el verdadero pasaporte (probablemente el único) que asegura esa correcta labor de asesoramiento al cliente. Tanto profesionales por su cuenta, como entidades y otros actores fundamentales del sector vieron desde el principio esa necesidad y esa apuesta por la profesionalización del servicio. Son muchos años de intenso y silente trabajo para dignificar un sector al que algunos pusieron contra las cuerdas por su mala praxis.  2

Somos conscientes de los cambios a los que se enfrenta el sector. En el caso de EFPA, yo, como directora, no puedo más que expresar el más sincero agradecimiento a todas las entidades y los miles de profesionales que apostaron hace años ya, y que lo siguen haciendo ahora, por la excelencia y la formación continuada, para dar el mejor servicio al cliente. Desde el principio, nuestra apuesta por certificaciones siempre se ha caracterizado por la exigencia como principio irrenunciable para lograr asesoramiento de calidad. Esa formación continuada, el estricto cumplimiento de unos requisitos éticos, y la alineación con los objetivos del cliente, a través del conocimiento exhaustivo de su perfil, siguen siendo tres pilares sobre los que asentar nuestro modelo y que se verán reforzados con la entrada en vigor de MiFID II. Son muchos años de trabajo y ahora es el momento de recoger los frutos y aplicar los buenos hábitos aprendidos. La confianza del ahorrador está en juego y no podemos dar ni un paso atrás.

Un compromiso con la educación financiera

El compromiso por la educación financiera debe ser uno de los grandes ejes en lo que todos los actores involucrados en el sector financiero debemos poner un esfuerzo extra. Acabar con las malas prácticas destapadas durante la crisis también será más fácil con una mayor concienciación y un mayor conocimiento por parte de todos. En EFPA lo vimos claro desde hace tiempo y siempre apostamos por apoyar las iniciativas a este respecto, tanto en los niveles educativos más básicos, como en otros entornos más profesionalizados.1De este modo en EFPA estamos completamente alineados con el fomento de la cultura y la educación financiera en nuestro país y tratamos de ofrecer nuestro apoyo logístico, la experiencia y el conocimiento al servicio de todas aquellas iniciativas que se lleven a cabo. Así hemos hecho con el programa pionero de Educación Financiera en las Escuelas de Catalunya (EFEC) que, en su última edición, llegó a más de 20.000 alumnos de Cuarto de ESO. Pero también hemos puesto en marcha algunas iniciativas propias para el fomento de la cultura financiera entre todos los españoles, como el proyecto de educación financiera, cuya tercera edición acaba de arrancar. Se trata de una ambiciosa iniciativa en la que hemos puesto todo nuestro cariño y esfuerzo y que tenemos el placer de ver cómo no para de crecer cada año. Nuestro objetivo inicial no fue otro que involucrar a colegios y asociaciones profesionales para que sus  miembros obtuvieran unos conocimientos básicos a la hora de gestión de una forma óptima sus finanzas personales.

En todo este tiempo hemos podido formar a más de 850 profesionales de más de medio centenar de colegios y asociaciones profesionales. También nos sentimos muy orgullosos de la implicación de nuestros asociados puesto que más de 200 se han convertido en docentes voluntarios, certificados por nuestra asociación, que han recibido la formación necesaria para adquirir habilidades y poder impartir los conocimientos financieros en estos talleres. Las encuestas posteriores han puesto de manifiesto la satisfacción de todos los asistentes que reconocen como muy positivos este tipo de iniciativas, lo que demuestra que, cuando se ofrecen las herramientas adecuadas, la gente se muestra muy interesada por todos los temas relacionados con la educación financiera.

Sin duda, desde el ámbito del asesoramiento tenemos una gran responsabilidad y una oportunidad de oro para fomentar la cultura financiera. Se debe y se puede enseñar. Y de múltiples formas. Desde el mismo momento en el que nos sentamos enfrente de un cliente para ofrecer un servicio de asesoramiento, en los medios de comunicación, a través de las Redes Sociales.2En nuestro proyecto de educación financiera tratamos de enseñar principios básicos para poder realizar presupuestos, incluyendo las distintas maneras de planificar, vigilar y controlar el gasto personal, poner en práctica los conceptos aprendidos, planificar la jubilación y formar a los alumnos en el diseño e implementación de una cartera de valores. Pero además hemos incorporado un apartado relacionado con las Finanzas Socialmente Responsables, una de las grandes tendencias en el mundo de la inversión para las próximas décadas.

En el fomento de la cultura financiera estamos avanzando en la buena dirección. El camino por recorrer es largo pero si entidades, profesionales, organismos y administraciones públicas seguimos yendo de la mano, llegaremos a la meta. Toca no cejar en el empeño.

La CNMV, flexible y ambiciosa ante MiFID II

Tras una etapa de incertidumbre, con el nombramiento de Sebastián Albella, la CNMV se puso manos a la obra para encarar la inminente llegada de MiFID II. La transposición de la directiva europea no era tarea fácil ya que afectará de forma transversal a todo el sector y había muchos jugadores implicados que debían ser escuchados. Fruto de ese trabajo, el regulador acaba de publicar para consultas su Guía Técnica para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora, sobre cualificaciones profesionales. Desde EFPA España entendemos que esta guía garantiza la protección del inversor a través de un asesoramiento cualificado y transparente.1

Con buen criterio, el regulador apuesta por una vía flexible y proporcional, ya que no todas las entidades financieras están preparadas para la nueva regulación. Sin embargo, el nivel de exigencia en cuanto a las horas de formación, la obligación de que esta sea continua, así como el componente ético, coinciden con la visión de EFPA respecto a los estándares de formación que sin excepción deben tener los profesionales del sector. Además cabe destacar que de la Guía Técnica se desprende que la certificación independiente, como no puede ser de otra manera, es la que garantiza el pleno cumplimiento de los requisitos que exige el regulador.

Es por ello que desde nuestra asociación no podemos si no valorar positivamente la iniciativa de la CNMV que, a través de esta guía, busca garantizar que cada empleado preste sus servicios de forma adecuada mediante la evaluación de sus conocimientos y competencias para asegurar que estos cumplen un mínimo y que están debidamente actualizados. Valoramos positivamente la intención del regulador de llevar a cabo la transposición sin dejar a nadie atrás, pero sin rebajar el nivel de exigencia y calidad.

El mystery shopping muestra a la CNMV la necesidad de una correcta implantación de MiFidII

Un ciudadano llega a una sucursal bancaria a pedir información sobre los distintos productos y oportunidades de inversión que tiene a su alcance. ¿Su nombre? Juan Carlos, María, Alfonso o Luisa. ¿Su oficio? Carpintero, empresaria, cocinero o enfermera. ¿Su verdadero oficio? Espía. Espía de la CNMV. Mystery shopper para ser más concretos. Un examinador que se hace pasar por cualquiera para testar que en el banco se ponen los intereses por delante de los de la propia entidad.2

A falta de apenas unos meses para la llegada de MiFIDII, la CNMV aún no se ha pronunciado sobre cómo llevará a cabo la transposición de una norma que busca proteger al inversor a través de distintos mecanismos, entre ellos, elevar el nivel de los profesionales que se dirigen a ellos. Así, una de las exigencias de ESMA es la cualificación para todos los profesionales sin excepción, y la formación continua para renovar dicha cualificación distinguiendo además entre aquellos que asesoran y los que simplemente informan.

Si la CNMV tenía alguna duda sobre si en nuestro país estábamos preparados para el desembarco de MiFIDII, gracias a su primer experimento de mystery shopping las cosas han quedado bastante claras. Los resultados indican que existen “algunas debilidades en las prácticas de comercialización de productos de inversión en la fase de contactos iniciales de los clientes con la entidad” y que “en ocasiones se presta un verdadero servicio de asesoramiento sin que el cliente lo advierta con claridad y sin que las propias entidades lo clasifiquen o lo reconozcan como tal, y, en consecuencia, apliquen las reglas propias del mismo”. Esto es algo que va absolutamente en contra del espíritu de MiFIDII. Una norma que busca la calidad del servicio y, sobre todo, la transparencia.

A partir de 2018 esta práctica estará prohibida ya que es muy perjudicial para el inversor, pues hace que cuando va a pedir información se le asesore de forma encubierta por profesionales que pueden no tener un conocimiento certificado. Junto a ésto, se da la situación de que al inversor se le ofrezcan sólo productos propios. Los mystery shoppers han constatado incluso, que en algunos casos en vez de ofrecer los Documentos Fundamentales para el Inversor (DFI), los profesionales les entregaban fichas comerciales.1

Desde EFPA España aplaudimos la iniciativa de mystery shopping de la CNMV, que se viene realizando desde hace tiempo en muchos otros países, porque sus resultados permitirán al regulador abrir los ojos sobre la situación real del sector y la desprotección del inversor. Estos resultados legitiman a la CNMV y le ofrecen una gran oportunidad para hacer una transposición valiente de MiFID II que respete el espíritu de la norma, que no es otro que proteger al inversor final. De esta forma, cuando de verdad entren Juan Carlos, María, Alfonso o Luisa en una sucursal bancaria, sepan que pueden estar tranquilos y que se velará por sus intereses.

Cualificación y experiencia al servicio del cliente

La autoridad europea de mercados (ESMA) publicó hace varios meses el documento que recoge las directrices sobre conocimientos y competencias de los profesionales financieros. El siguiente paso corresponde a los reguladores nacionales, que ahora deben buscar la mejor fórmula de adaptar la normativa en cada país.

El documento de ESMA es una base para guiar los conocimientos y la experiencia que deberán atesorar todos los empleados y profesionales bancarios y financieros que, manteniendo trato directo con los clientes, les asesoren o les informen sobre productos de inversión y servicios auxiliares.1

Estamos por lo tanto ante un momento crucial para que el sector del asesoramiento dé un salto de calidad en España y se equipare al resto de países de su entorno. Las directrices de ESMA incluyen unas cualificaciones diferenciadas para los profesionales que asesoren a clientes (de mayor exigencia) y para los que ofrecen información renovada de forma periódica. Además, exigen una formación continuada e incluyen un requerimiento imperativo para renovar la cualificación profesional periódicamente, algo que resulta absolutamente necesario, a tenor de los cambios continuos que se producen en los mercados y el aluvión de servicios y productos que lanzan las entidades cada día.

En este sentido, una buena forma de asegurar la buena praxis en el asesoramiento, como sugiere la autoridad europea, pasa por las certificaciones externas. Lo cierto es que en España se están produciendo movimientos en los últimos meses. Muchas entidades y profesionales a nivel particular están apostando por esa forma de certificar sus conocimientos y aptitudes. De hecho, a lo largo del año pasado, en EFPA hemos notado un incremento del 50% en el número de profesionales presentados a las diferentes certificaciones profesionales de la asociación.2

Ante lo relevante de la nueva exigencia, hay países de nuestro entorno como Italia e Irlanda que han tomado la iniciativa de someter sus propuestas a la opinión del mercado mediante la convocatoria de una consulta pública. Es una medida más que razonable que sería conveniente que la CNMV contemplase.

Estamos ante una oportunidad de oro para cambiar el chip, desterrar prácticas del pasado y afrontar un nuevo escenario en el asesoramiento, con la plena proyección del cliente como objetivo prioritario. Es un esfuerzo por parte de todos que merecerá la pena. Seamos exigentes y exijámonos un elevado nivel de requisitos. Es una oportunidad que a lo mejor no vuelve a presentarse

Estamos preparados

En poco más de un año, entrará en vigor la regulación comunitaria MiFID II de la que tanto se está hablando desde hace tiempo y que, como ya hemos comentado en varias ocasiones, supondrá un cambio de 180º en la percepción que existe de la profesión de asesoramiento financiero en España y en la relación entre el profesional y sus clientes.

En EFPA acabamos de celebrar nuestro V congreso de asesoramiento, que este año se ha celebrado en Zaragoza, y desde la asociación volvemos con la sensación de que el sector está más concienciado, más preparado y más ilusionado que nunca con el nuevo estatus que adquirirá la profesión.

capture

Y es que hasta ahora la profesión de asesoramiento se ha movido en un limbo regulatorio. Al fin y al cabo, cabe recordar que España todavía es uno de los pocos países desarrollados donde no es necesario contar con una cualificación o experiencia mínima para sentarse delante de un cliente y ofrecerle información sobre productos o consejos de inversión. Y es una buena noticia que eso cambie en un futuro ya muy próximo.

Como directora de EFPA España, pienso en los más de 13.000 asesores financieros certificados por nuestra asociación que han hecho durante todos estos años un esfuerzo de autorregulación para certificar y ampliar sus conocimientos, con el objetivo final de poder ofrecer el mejor servicio al cliente. Esta es una profesión en constante transformación, al ritmo que marcan los mercados. Cada día nos enfrentamos a nuevos desafíos, a los diferentes cambios normativos que pueden afectar a la cartera del cliente y a la forma en la que puede preservar su patrimonio, así como a los nuevos productos que lanzan las entidades. Ahora todos estos profesionales que tomaron la delantera para ponerse al día, verán como ese esfuerzo mereció la pena.

2

Por otro lado, desde EFPA también confiamos en que esta nueva etapa de la CNMV sea fructífera, ante todos los cambios regulatorios a nivel comunitario, que tendrán que hacerse efectivos en España. El desafío es importante, pero creo que todos los actores estamos concienciados para poner de nuestra parte para estar a la altura ante un nuevo escenario que se presenta prometedor.

La receta es muy sencilla. A más formación y mejor regulación, mayor protección al cliente. Y esa es la máxima que debe guiar nuestros pasos en los próximos años.

¿Gestión pasiva vs. Gestión activa?

¿Cuál es la estrategia más óptima para maximizar los ahorros? ¿Mejor la gestión pasiva o la activa? Lo primero que debemos hacer es entender en qué consiste cada una de las estrategias. La gestión pasiva se basa en la construcción de una cartera que trata de emular el comportamiento de un índice o benchmark del mercado, por lo que los resultados de nuestra inversión irán asociados a los de ese índice de referencia, sin olvidar los dividendos y los gastos de gestión. Los ETF son el mejor ejemplo de este tipo de estrategia. En el caso de la gestión activa, el objetivo de inversión pasa por batir a un índice determinado (o al mercado con el que nos mediremos en su conjunto), para así poder demostrar la buena gestión de la cartera. En este caso, los gestores de este tipo de carteras tienen que estar más pendientes del día a día de la inversión.

gestion-activa-o-pasiva

A partir de aquí, los amantes de la gestión pasiva esgrimirán que, cuanto más bajas sean esas comisiones, una cartera que no se modifica, y que se mantiene a lo largo del tiempo, será más eficiente. No obstante, el inversor debe ser extremadamente paciente y templar los nervios, sobre todo ante la volatilidad que se ha instalado en el mercado en los últimos tiempos. El amante de la gestión pasiva dirá también que una de las grandes ventajas pasa por encima de la volatilidad, por lo que deducirá que será muy atractiva en el largo plazo y una buena alternativa de inversión por la dificultad de encontrar productos rentables y gracias a los bajos costes.

Por el contrario, los defensores de la gestión activa aludirán al principal valor de esta estrategia, que pasa por la adaptación de la estrategia en cada momento de mercado, fundamental para los previsibles cambios en el perfil inversor del cliente, si tenemos en cuenta que sus circunstancias e intereses van cambiando en cada etapa de nuestra vida.

2

Con todas las cartas sobre la mesa, y antes de decantarnos por una estrategia concreta, un asesor financiero cualificado nos explicará las variables que tendremos que atender antes de tomar una decisión: el horizonte temporal, la capacidad para asumir riesgos y las comisiones. ¿Cuál es entonces la clave? Sin duda, una buena implementación a la hora de evaluar o diseñar una gestión de patrimonios, que pueden dar lugar a un significativo aumento de la rentabilidad del partícipe. ¿Cómo lo podemos hacer? Con el apoyo de un asesor financiero cualificado, que conozca el perfil de su cliente y pueda realizar un seguimiento personalizado.

Roboadvisors: una oportunidad para la industria

A estas alturas todo el mundo ha oído hablar en alguna ocasión de los roboadvisors, asesores de inversión automatizados que permiten construir carteras mediante la inversión en ETF diversificados, ajustarlas, reinvertir dividendos y compensar pérdidas fiscales. Para empezar a funcionar, el roboadvisor “solo” necesita que el inversor defina su edad e ingresos, con cuáles son sus objetivos y su perfil de riesgo.

2

Es indudable que los roboadvisor se han convertido en un nuevo actor del sector del asesoramiento financiero y que irán adquiriendo un mayor peso en los próximos años. Es por esta razón que sería absurdo obviar la potencialidad de esta nueva figura y su utilidad como una herramienta válida más para fomentar el interés de los ahorradores particulares por el mundo del ahorro y la inversión. Ahora bien, en ningún caso podrán actuar como una figura que sustituya al asesor financiero personal. ¿Por qué? Cuando hablamos de asesoramiento financiero, siempre tenemos en cuenta que el profesional conoce de forma muy pormenorizada el perfil de su cliente: cuál es su aversión al riesgo, el horizonte temporal, sus preferencias de inversión y todas las circunstancias personales que pueden incluir en la toma de decisiones en este ámbito. Todo esto es algo contra lo que una máquina difícilmente podrá competir en igualdad de condiciones.

No obstante, el roboadvisor será una herramienta que puede facilitar el servicio al cliente y cabe esperar que, en un futuro próximo, estarán automatizados al 100% y convivirán con otros modelos híbridos en los que la tecnología permitirá ofrecer unos productos para que después el asesor personal se los proporcione.

En todo caso, lo importante es que todo el mundo tenga acceso a un servicio de asesoramiento financiero personalizado y de calidad. Una certificación adecuada, junto con la formación continua que asegura estar al día de todas las novedades de productos y en el mercado, es el pasaporte para que un asesor ofrezca el mejor servicio a su cliente. Un valor añadido imbatible para cualquier otra herramienta automatizada. Precisamente ese valor añadido pasa porque el asesor personal puede acompañar en cada momento al cliente y reaccionar según vayan cambiando sus necesidades.

Corporativa_mundo_redes

A partir de aquí, existen otros puntos que se deben resolver con respecto al desarrollo de esa nueva figura, para evitar que se convierta en una fuente de conflicto. En primer lugar, es indispensable que proporcionen el mismo nivel de protección al cliente que se le exige al asesoramiento personalizado y cabe desear que cada legislación nacional se adapte a esta nueva realidad, para prevenir cualquier implicación negativa para los clientes, derivada de la falta de armonización entre países o de un hipotético vacío en la legislación.

En definitiva, si conseguimos delimitar el espacio de actuación que puede abarcar y para el que pueden ser útiles los roboadvisors, no cabe duda que con el tiempo se convertirán en la figura ideal para complementar la labor que realizan los asesores personales cualificados. Un maridaje perfecto para lograr la mayor satisfacción del cliente y fomentar el interés de los particulares por el apasionante mundo de la inversión. No es una amenaza, si no una oportunidad que no podemos desaprovechar.

MiFID: retos y oportunidades para los asesores

Búsqueda de transparencia, protección del inversor, cualificación, experiencia… son algunas de las palabras que leemos asociadas a la nueva directiva europea MiFID II que entrará en vigor el 3 de enero de 2018. Se habla de ellas, principalmente, pero el foco principal está en los asesores financieros.

Para ellos, el panorama cambia radicalmente. MiFID II supone un verdadero reto pero, a la vez, y más importante aún, una gran oportunidad.mifid-ii-now-for-the-hard-part

Decimos que es un reto porque la nueva regulación conlleva ciertas exigencias: los asesores deberán poder acreditar un nivel de cualificación –demostrable de forma oficial- así como una experiencia determinada en el sector financiero. Para lograr ambas cosas, es muy probable que los profesionales tengan que recurrir a certificaciones oficiales que acrediten sus aptitudes. Es un reto, sin duda, pero persigue un objetivo de bien común: proteger a los inversores y poder garantizarles que la persona que va a informarles o asesorarles cuente con la formación adecuada.

Pero también es una oportunidad. Lo es porque supone la profesionalización del asesor, la estandarización de los conocimientos que implica ser asesor financiero y el respeto hacia una profesión que no puede desempeñar cualquiera, como ha ocurrido hasta ahora. Igual que un médico ha de tener conocimientos demostrables para diagnosticar a un paciente e igual que un enfermo no se fiará de la recomendación de un amateur, el asesor contará con una formación específica y, más importante aún, el cliente sólo se fiará de aquel que la tenga y no aceptará “el diagnóstico” del asesor sin formación.1

La profesionalización del asesoramiento financiero representa también una oportunidad para los jóvenes que están formándose en el sector financiero y vayan a salir al mercado laboral a buscar empleo, ya que podrán certificarse como asesores financieros acreditados. Esta profesión tiene ahora una vital importancia dada la incertidumbre que hay en los mercados financieros y la dificultad para saber dónde depositar nuestros ahorros. Esta misma semana se ha celebrado en el Reino Unido un referéndum para que los británicos voten si quieren o no permanecer en la Unión Europa. De las urnas no sólo sale un resultado, sino que saldrá el rumbo que tomarán los mercados mañana, algo realmente incierto.

Contar con un asesor es fundamental para hacer frente a situaciones como ésta. Y todo esto es algo de lo que sin duda debatiremos en el próximo Congreso Anual de EFPA que celebraremos en el mes de noviembre en Zaragoza. Nos encontramos en un momento apasionante para los mercados y para el sector del asesoramiento. El mejor momento para coger las riendas y ofrecer el mejor servicio al cliente.

Claves para construir nuestra cartera de inversión

El mercado está agitado y los ahorradores están sufriendo las consecuencias. Todos, independientemente de su perfil y tolerancia al riesgo, atraviesan una situación en la que no parece claro cuáles son los mejores movimientos.

El peor enemigo de los más atrevidos (dispuestos a asumir más riesgo) es ahora mismo la volatilidad; mientras que para los conservadores (partidarios de la renta fija), el entorno de bajos tipos de interés que han propiciado los bancos centrales les impide obtener rentabilidad con productos de renta fija tradicionales.

Volatilidad

 

¿Qué pueden hacer ante esta situación para intentar obtener rentabilidad sin poner en riesgo toda su cartera? En este contexto, el ahorrador necesita más que nunca una guía profesional que le ayude a afrontar la situación y le dé la confianza y tranquilidad que necesita.

Los asesores financieros son ahora una pieza clave de las finanzas de todos los ahorradores. Por un lado, guiarán una planificación financiera aplicada a los objetivos y circunstancias personales del cliente (su situación patrimonial y fiscal, su edad, la generación esperada de rentas e ingresos, etc.). El asesor le ayudará a encontrar “soluciones” adecuadas de inversión, que se basarán en la diversificación de activos para amortiguar el riesgo, y a seleccionar los productos concretos para canalizar el ahorro.

Además de diversificar la inversión, el asesor deberá buscar otras alternativas óptimas para proteger el capital (estrategias de inversión, coberturas, etc.) y llevar a cabo también una labor de “educación” para enseñarle a su cliente a no fijarse en la rentabilidad a corto plazo (diariamente, semanalmente o incluso mensualmente) y situar su horizonte de inversión un poco más a largo plazo.

largo plazo

Los mercados siempre son impredecibles pero parece que ahora son más difíciles que de costumbre. La única solución para ganar en tranquilidad es buscar ayuda en un asesor cualificado y con experiencia, que sepa acompañarnos en nuestro proceso de ahorro y aconsejarnos de acuerdo a nuestras necesidades.